¿Por qué usar plantas?

Estamos hechos de polvo de las mismas estrellas. Nacemos gracias a la magia de la vida que todo lo sustenta, respiramos el mismo aire y al morir nuestros cuerpos se transforman la misma materia, que dará sostén y formará la siguiente generación de seres. Nuestras células pueden asimilar e integrar al organismo las plantas, porque las “reconoce”. Hemos evolucionado junto a ellas durante decenas de miles de años, nuestro aparato digestivo y nuestra fisiología entera están orientados a digerir y utilizar alimento-medicina vegetal.

Hoy en día, tenemos la posibilidad de combinar la información que nos da la medicina alopática con los conocimientos ancestrales de curación con hierbas. La medicina moderna ha desarrollado métodos con los cuales podemos obtener información valiosa sobre el estado interno de nuestro organismo y conseguir diagnósticos certeros. Y las plantas proporcionan la posibilidad de abordar la curación de las dolencias sin dejar efectos adversos para el cuerpo. Solemos olvidar que salvo en los últimos 70 años, los seres humanos hemos dependido casi siempre de las plantas para combatir enfermedades.

Muchos de los medicamentos convencionales que actualmente son utilizados se obtienen de componentes vegetales aislados. Y aunque es importante entender el efecto de los componentes individuales, la medicina a base de hierbas es sumamente beneficiosa porque  utiliza plantas íntegras – medicinas que son literalmente dones divinos. La hierba completa vale más que la suma de sus partes, los componentes activos de muchas de ellas interactúan entre sí de modos complejos para producir los efectos terapéuticos del remedio integral. Por ejemplo: el té (Camellia sinensis) y el café (Coffea arabica) contienen niveles similares de cafeína. Pero el té tiene mayor cantidad de tanino, que reduce la cantidad de nutrientes y otros componentes que son absorbidos por el organismo, entre ellos la cafeína. Como consecuencia sus efectos son completamente diferentes y el té resulta menos estimulante que el café.

La medicina natural propone un cambio de paradigma, desde una medicina hiper-especializada hacia la concepción del cuerpo como un todo interrelacionado, desde el tratamiento distante y generalizado hacia la atención particular de la situación individual, de la desaparición casi instantánea de los síntomas hacia el entendimiento de la curación como un proceso que va planteando necesidades paso a paso, y se debe abordar siguiendo el ritmo natural de cada ser, sin la velocidad que el sistema impone.  La sanación integral también implica una dieta adecuada, en general la ingesta de frutas y vegetales crudos es el complemento ideal, y si está la posibilidad, el ayuno es un gran aliado para facilitar el direccionamiento de la energía hacia el desequilibrio que estemos transitando.  

Es de vital importancia en todos los casos activar la “escucha interna” para percibir el estado del cuerpo, la mente y las emociones. Desde una mirada holística todos los desequilibrios del cuerpo físico tienen su raíz en un desequilibrio energético-emocional. Y se debe trabajar también desde allí para lograr la sanación definitiva de las dolencias y no solo “tapar” síntomas. Esto implica tomar nuevamente el poder y la responsabilidad de cuidarnos, despertar la capacidad de autosanación que es propia del Ser.

Las plantas significan Salud: sanan sin dejar efectos adversos para el organismo, sin dejar restos tóxicos para el planeta. Si se aplican a conciencia, con información y respeto, siempre nos beneficiaran. Estamos en el umbral, recordando…integrándonos a la naturaleza toda. La Madre Tierra es nuestra aliada incondicional.