Cosecha, secado natural y conservación

  • Cosecha: Las hierbas medicinales abundan y podemos conseguirlas en diversas formas. Es importante conocer su origen, forma de cultivo, calidad del secado y de conservación. Por esto es ideal poder presenciar cada paso del proceso. En pequeñas porciones de tierra, e incluso en macetas, se consigue obtener una alta variedad de plantas nativas con gran poder medicinal. La plantación será idealmente agroecológica (sin que medie la utilización de agrotóxicos), trabajada artesanalmente y a conciencia.

La experiencia de tener una huerta propia le da un sentido mágico al proceso de elaboración de preparados, y aporta conocimientos que no obtendremos de otra manera. La contemplación del crecimiento silencioso de las plantas y la relación entre especies y con el ambiente, además de ser agradable enseña desde la práctica los ritmos, las condiciones necesarias para el desarrollo óptimo y la mejor forma de interactuar con ellas. Su lenguaje es claro y visible si tan solo nos detenemos a observar.   

En cuanto a la recolección en terrenos silvestres, debemos tener ciertas consideraciones. No se deben recoger plantas que crezcan a los costados de caminos muy transitados, o zonas de crianza de animales que puedan contaminar las plantas con sus desechos. Debemos tener una clara idea de cómo es la planta a cosechar, para no confundirla con otra similar que pueda tener efectos diferentes, qué parte de la planta contiene el principio activo que buscamos, en qué momento del día, la estación y el año es mas propicia su recolección, y cómo afecta el ciclo lunar en la planta.  

El principio activo que aporta la propiedad terapéutica del remedio puede alojarse en: las flores, las hojas, los tallos y cortezas, las raíces, rizomas y bulbos. El momento oportuno para cada parte es:

* Flores: Durante la floración, hay un momento óptimo, donde la flor brilla en todo su esplendor antes de comenzar a marchitarse.

*  Hojas: el mejor momento es justo antes de la floración.

* Frutos: se recolectan en su período de madurez.

* Raíces, rizomas y bulbos: Reciben mucha más savia y energía durante el otoño y principios del invierno.  

El mejor horario para cosechar es por la mañana temprano, cuando el rocío del amanecer ya se ha secado, y el sol aún no es fuerte. En momentos de gran exposición solar las plantas experimentan una intensa evaporación, que puede afectar la concentración de aceites esenciales.

A su vez, la luna influye sobre el flujo de la savia y determina momentos propicios para la recolección. Es la fase del plenilunio la que actúa más directamente, enriqueciendo la parte aérea de la planta (Tallos, hojas, flores y frutos). Desde tres días antes de la luna llena y hasta 3 días después, encontraremos el mejor momento para recolectar. En cambio, para la cosecha de la parte subterránea de la planta (Raíces, rizomas, bulbos) es mejor esperar el momento en que la savia desciende, esto ocurre durante los 3 días previos y 3 posteriores a la Luna Nueva.  

Al momento de elegir la planta la intuición suele ser una gran compañera. El corte debe ser rápido y limpio, con un objeto bien afilado, así evitamos que la planta sufra. Pedir permiso y agradecer antes del primer corte, y tomar solo lo que necesitamos. Dejando varias plantas adultas y bien enraizadas para que puedan dar nuevos brotes.

Evitar la cosecha en días húmedos o posteriores a la lluvia. Limpiar y seleccionar las mejores hierbas de la cosecha para los remedios, es recomendable apartar las que muestran hongos, decoloración, las que están comidas por bichos, etc.

– Secado: La planta recolectada debe estar seca y se debe “colgar” inmediatamente después de cortada.Simplemente se juntan varias ramitas, y se aseguran con una cuerda o tira de tela. No deben quedar muy apretadas, para que pueda circular aire entre ellas y así evitar el crecimiento de hongos. Se cuelgan cabeza abajo en una zona con poca luz, poca humedad y bien ventilada. La temperatura ideal para secar es entre 18 y 30 grados centígrados.

Las hierbas pueden necesitar entre cuatro días y tres semanas (o más) para secarse completamente, dependiendo de las condiciones climáticas y del grosor de los tallos, hojas y flores. Las raíces y semillas son las que más tiempo necesitan debido a su alto grado de humedad. Una forma de darnos cuenta de que se ha completado el proceso es comprobando ciertos aspectos:

* Los pétalos de las flores y los capullos están secos y semi-crujientes.

* Las hojas están quebradizas pero no tan secas como para romperse fácilmente.

* Los frutos, la corteza y las semillas están duros y secos. Las raíces más flexibles, pero bien secas.

Otra opción para el secado, que es apropiada sobre todo para las flores, es colocar una capa de ellas sobre una rejilla metálica o plástica, y taparlas con una tela porosa (por ejemplo: tul) para protegerlas. Las flores deben quedar separadas entre sí. También puede utilizarse una tela porosa en tensión sobre un marco o una capa de servilletas de papel, en lugar de la rejilla. Deben respetarse las mismas condiciones ambientales que se mencionan antes.

– Conservación: lo más seguro es utilizar un frasco de vidrio oscuro que cierre herméticamente. No debe darles el sol directamente, y el ambiente debe estar seco, bien ventilado y oscuro. Puede utilizarse también una bolsa de papel madera, hay que evitar si o si el uso de bolsas plásticas, o latas metálicas, porque alterarían las propiedades de las hierbas. Deben conservarse como máximo un año, luego ya empiezan a perder sus principios activos.